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Sobre mí

La cabina dedicada de Maldita Castilla en Arcade Vintage

Caballeros, arcades y naves espaciales

Crecí en la España de los 80, soñando con héroes mitológicos, monstruos gigantes y aventuras intergalácticas. Entonces era normal encontrar recreativas en bares y restaurantes, y yo estaba fascinado con ellas: con sus colores, sus sonidos y su dificultad endiablada. Pero la economía familiar no estaba como para tirar monedas en las máquinas, así que andaba por allí, viendo a otros jugar, y casi sin darme cuenta pasé años estudiando del diseño de aquellos juegos.

Soñaba con crear mis propios títulos, claro, pero aquello era un sueño imposible…

Ya de adulto me encontré atrapado en un mundo de prisas, presiones y males peores, y para olvidarme de los problemas del día a día, por las noches empecé a tontear con mis cosas favoritas: el arte pixel, el sonido chip y la acción arcade.

Desde entonces, mi proyecto como Locomalito consiste en crear nuevos juegos de estilo clásico, trabajando a fuego lento, en mi tiempo libre y sin más exigencias que las propias.

Hace más de diez años desde que empecé con esto, pero sigo trabajando de la misma forma por razones que no todo el mundo entendería. El caso es que este pequeño hobby se ha convertido en algo muy personal, y aunque su futuro incierto, ¿a quién le importa? de momento está siendo divertido…

Dibujando en mi block de notas

Mi rutina de trabajo

Cada noche antes de apagar la luz, saco mi libreta de la mesita de noche y paso unos minutos dibujando ideas y haciendo planes para el día siguiente. Por las tardes, después de cenar, me siento frente al ordenador para implementar alguna de las cosas que dejé anotadas. Si funciona, la idea se queda en el juego, si no, va a la basura sin más. Cuando tengo listo el contenido suficiente empiezo a jugar partidas completas, tomando notas para mejorar cosas y repitiendo la misma rutina hasta que cada elemento del juego queda bien atado a los demás. Es un proceso pausado, casi artesanal, que con el tiempo me lleva (más o menos) al juego que quería hacer.

Utilizo GameMaker como herramienta principal, es un programa amigable y en el que he podido profundizar mucho a lo largo de los años. Para los gráficos uso Iconomaker, un pequeño editor de iconos para Windows XP que por suerte o accidente me da todo lo que necesito.

El espacio de trabajo de Locomalito

Pero no soy un lobo solitario. Mis hermanos de armas son Gryzor87, un amigo cercano y compositor al que admiro y Marek Barej, que desde Polonia ilustra muchas de las portadas que ves aquí. Además, desde 2016 el equipo de Abylight Studios se está encargando de publicar algunos de mis juegos en las grandes consolas, algo que siempre me han pedido y hasta ahora no había podido ofrecer.

Por supuesto, nada de esto sería lo mismo sin mi familia, amigos y todas las personas que apoyan mis juegos. ¡Gracias de corazón!

La filosofía de mis juegos

Estilo clásico. Hay mil formas de dar estilo a un videojuego, pero solo una nace del folklore propio de los videojuegos. El pixel art y los sonidos chip ya no son una limitación técnica, si no una elección artística tan válida como la pintura al óleo o la fotografía en blanco y negro.

Sin rodeos. Mi intención es divertir sin entretener, y la mejor forma de conseguirlo es condensando el mayor contenido en el menor tiempo posible, lanzando algo nuevo a la pantalla cada pocos segundos.

Dificultad justa. La dificultad forma parte de la personalidad de un juego, como el guión en una película. No hay modos de dificultad en mis juegos, solo la dificultad que he elaborado minuciosamente para encajar con cada nivel y situación del juego.

Secretos y recompensas. Zonas secretas, objetos especiales y bonificaciones están ahí para los jugadores experimentados, curiosos y locos, así que abre bien los ojos y prueba cada cosa que se te ocurra mientras juegas.

Extras. Un videojuego es algo más que un programa. También forman parte de la experiencia mirar una portada, leer un manual o tocar los detalles de una cabina arcade. Por eso siempre encontrarás material extra junto a mis juegos.

Respeto. He aprendido mucho estudiando el trabajo de grandes creadores, así que siempre que el contexto lo permite muestro mis respetos en forma de homenaje o mención a sus obras. Es lo menos que puedo hacer para honrar su legado.